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lunes, 3 de septiembre de 2012

Sexo: ¿A qué jugamos los adultos?

Juguetes: un verdadero placer...

Aquí la palabra pudor no existe, tampoco la vergüenza o el prejuicio. El uso de los juguetes sexuales definitivamente enriquecerá la vida sexual con tu pareja. La utilización de éstos debe ser placentera y divertida.

Disfruta de relaciones más intensas y satisfactorias al incorporar estos implementos que evitan la monotonía, incrementan el deseo y convierten la relación en un acto lúdico, colmado de nuevas sensaciones.

Hoy puedes adquirir infinidad de juguetes: con vibración, tamaños, materiales y colores variados, con estimulación simultánea de vagina y ano, con eyaculación de líquidos y todo lo que tu imaginación sea capaz de pensar...

Sexo: ¿A qué jugamos los adultos?
Los juguetes eróticos ayudan a enriquecer la vida sexual de los adultos y a variar la rutina para conectarse con el placer. Cómo y por qué dejar de lado los mitos y animarse a disfrutar más. La importancia de recuperar el costadito lúdico que tenemos todos, y que nos ayuda a relajar.

El mundo del juguete erótico va más allá del mero “juego” para involucrarse en la salud sexual de las personas. Además de aportar sensaciones placenteras, los juguetes para adultos tienen aplicaciones concretas para la salud física y mental. Hombres y mujeres deberían tener más conocimiento acerca de su cuerpo, de su propia respuesta sexual y de la infinita capacidad de conexión con el placer que todos tenemos a nuestro alcance.

Cuando se escucha hablar de juguetes eróticos, las versiones son confusas. Hay algunas objeciones morales, cierta degradación con bromas de mal gusto o se consideran elementos artificiales a la hora de hacer el amor. Otras veces, se vinculan a la perversión y al vicio, lo que puede generar vergüenza o culpabilidad a aquellos que los usen.

¿A que llamamos juguete erótico? Es un complemento que ayuda a que la vida sexual de personas adultas se vea enriquecida en creatividad y diversión y que no se instalen patrones de conducta rutinarios. Se trata de poder disfrutar del juego sexual, en el cual, además de pasar un buen momento, las personas se conecten con el placer.

Aprender a utilizar complementos eróticos ofrece al encuentro sexual un aire atractivo y es un medio excelente para intensificar y reavivar la fantasía -motor central del erotismo-. Hombres y mujeres tenemos derecho a experimentar y buscar placer en el cuerpo, estemos o no en pareja e independientemente de la edad.

En algunos casos,  los terapeutas sexuales suelen recomendar estos complementos para mejorar el conocimiento y el rendimiento de la respuesta sexual. Por ejemplo, para aprender a conocer la dinámica del piso pélvico, tomar conciencia de esta parte del cuerpo y mejorar la respuesta psicosexual. La tonificación de los músculos del periné o piso pélvico no solamente previene la incontinencia de orina y el prolapso, sino que también mejora la recuperación postparto y optimiza la respuesta orgásmica femenina. Para esto, se utilizan las Bolas Chinas o bolas de Ben Wa, es decir, dos bolas unidas por un cordel en cuyo interior llevan otra bolita. Éstas se colocan dentro de la vagina y, al andar o moverse, producen una ligera vibración que estimula la musculatura que rodea la vagina.

En los hombres, descubrir el juego de los músculos de su piso pélvico ayudará a conectarse con la tensión y relajación de los mismos y a anticiparse al punto de no retorno (momento previo a la inevitabilidad eyaculatoria), que habitualmente se asocia al orgasmo.

En muchos casos, los problemas sexuales se deben al desconocimiento de los mecanismos fisiológicos de la respuesta sexual y de la anatomía de los genitales. Esto se da sobre todo en las mujeres, en las que los mitos y prejuicios acerca del orgasmo (desde qué es, hasta cuántos y dónde son los normales) limitan la posibilidad de expresión de los recursos favorables que cada persona posee. De allí la importancia de la sexo-educación que nos pueden brindar los profesionales de la salud desde la más tierna infancia.

Cuando uno habla de juguete erótico, lo primero que viene a la mente es el vibrador. Pero es importante aclarar que existe una variedad importante de elementos complementarios para despertar el deseo y dar placer. Además, los diseños modernos de vibradores y otros juguetes son lo suficientemente delicados y estéticamente agradables como para ser llevados en la bolsa de cualquier persona.

Las mujeres necesitamos dos ingredientes infaltables: intimidad y fantasía erótica. Biológica y antropológicamente somos multisensoriales, por lo tanto, estimular los sentidos con aceites para masaje corporal, lubricantes con sabores intensos -como el chocolate o la fresa-, o la tibieza de una vela aromática pondrán en marcha los receptores táctiles de un órgano tan extenso como la piel.

El espejo también puede ser un complemento visual muy importante, sobre todo para el varón, que biológica y antropológicamente es más visual que multisensorial. Ni hablar del efecto en ellos de una buena lencería o de un simple portaligas.

Aprender a usar un masajeador para autosatisfacción o juego con la pareja puede resultar muy divertido y placentero a la vez. Es importante que sea consensuado entre ambos y que, a la hora de elegir, se consulte con un experto. 

Algunas recomendaciones

* Buscar material de buena calidad. En nuestro país, hay mucha desinformación al respecto (por ejemplo, en el tema de Bolas Chinas). Mirá las etiquetas del envase que contienen información para el consumidor. Allí deben figurar los datos del fabricante, la certificación del producto para que sea apto para el contacto humano, si el producto es hipoalergénico, está libre de DOP o resina de PVC, y que no daña al medio ambiente.

* No usar aceites siliconados en genitales ni con juguetes siliconados. Es recomendable utilizar lubricantes de base acuosa para la zona genital. Estos pueden tener un efecto calor o frío o, incluso, ser saborizados pero aptos para su consumo. No se recomienda el uso de vaselina ni aceites comestibles en los genitales, ya que modifican el PH vaginal.

* Los juguetes pueden usarse con preservativos. Se debe lavar bien el complemento si se usará en la vagina después de utilizarlo en la región anal. Siempre después del uso, lavar con agua y jabón, guardar en bolsa de tela y sin sus pilas o batería.
Lo más importante a la hora de disfrutar es ser creativos, amorosos, alegres y participativos y recordar que el encuentro sexual es un momento maravilloso donde nos permitimos sentir y jugar para nutrir nuestras almas y darle sentido a la vida.

Disfrutad y sentid todo vuestro sexo.

domingo, 5 de agosto de 2012

El chocolate puede llegar a ser considerado un 'juguete sexual'

El chocolate puede llegar a ser considerado un 'juguete sexual' 

Varias veces se ha hablado del chocolate desde su perspectiva afrodisíaca. Pero te proponemos ir más allá de lo que has escuchado para que lo utilices como si se tratase de un juguete sexual. Sus componentes excitantes son una cosa y otra muy distinta lo que tú hagas con este delicioso manjar.

 
Dicen que el chocolate es un buen sustituto del sexo por lo que tiene un antidepresivo, que libera la sustancia llamada serotonina que el cerebro asimila al placer. En este caso, no pretendemos que sustituyas sexo por chocolate, sino que lo potencies gracias a él. Prueba a innovar en la cama con el nuevo y sabroso elemento que te proponemos.

Cuando te encuentres en los preliminares, y para ir animando la cosa, es bueno que empiecen con los juegos. Uno de ellos puede ser tener un frasco de salsa de chocolate y un pincel y jugar a formar palabras con el líquido en el cuerpo de tu pareja.
Ello puede desembocar en una experiencia original y nueva, además, lo que escribas puede ser borrado fácilmente con la ayuda de tu lengua. Emplear el chocolate en la cama es muy más sencillo y puede improvisarse fácilmente. A tu disposición tienes salsas industriales o cremas de cacao que pueden hacer las veces de complemento sexual.

Coge la crema de cacao y repártela por las zonas más erógenas de tu pareja Aquellos puntos que sabes que hacen que se derrita. Seguidamente, llénate de chocolate lamiendo los recovecos por donde lo has colocado. Deja a tu pareja hacer lo mismo, seguro que será muy apasionante para ambos.
Estudios aseguran que el chocolate estimula el cerebro, por lo que la motivación sexual puede crecer si combinamos nuestras relaciones con un poco de este exquisito manjar.

Si no te gusta el chocolate, o crees que has abusado demasiado de él en tus relaciones, puedes emplear cualquier dulce que te guste.

Por ejemplo, un poco de miel o salsas de la fruta que más te guste es lo más adecuado. El objetivo es animar los preliminares con divertidos complementos culinarios. Ten siempre en la despensa de tu cocina salsas, chocolate o crema chantilly, pues nunca sabes cómo va a discurrir una noche de pasión.

¡ Comete a tu pareja ! lame, chupa...sed golosos !

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lunes, 22 de agosto de 2011

Algunos beneficios de los juguetes sexuales

Algunos beneficios de los juguetes sexuales

Los juguetes sexuales mejoran el rendimiento sexual. Por ejemplo, cuando un hombre usa un vibrador sobre el clítoris de una mujer al realizarle sexo oral puede llevarla a tener orgasmos increíbles, y los mismo sucede cuando se usa un vibrador en el ano o en los testículos de un hombre. La variedad de roles que pueden tener los juguetes sexuales al mejorar el juego sexual es ilimitado. Incluso el solo hecho de utilizar un anillo para el pene durante el coito puede lograr una diferencia enorme. La única manera de saberlo…es probar.

Los juguetes sexuales permiten realizar actos sexuales que podrían resultar difíciles de mantener por largos períodos de tiempo. Existe, por supuesto, la cuestión obvia de que muchos hombres llegan más rápido al orgasmo que su pareja femenina y entonces no son capaces de continuar utilizando su pene erecto para brindarle placer. Los juguetes sexuales permiten estimularla al principio hasta el punto del orgasmo para que ella ya esté saciada antes de que él alcance el orgasmo, o luego de que él lo haga. De esta manera, ella siempre se sentirá igualmente satisfecha.

También está el tema del cansancio y el acalambramiento…¿alguna vez estuviste haciéndole algo a tu pareja o a vos mismo, pero te das cuenta de que tus dedos, manos, cuello, espalda, piernas o boca se están cansando y quizáS también acalambrando? Los juguetes sexuales te permiten continuar brindándole placer a tu pareja y te evitan trabajo y esfuerzo.

Los juguetes sexuales son geniales para esos momentos en los que uno de los dos “quiere” y el otro no o no puede. Le permite al que tiene ganas de tener placer sexual la opción de tenerlo mientras agrega la ayuda de un juguete sexual a la mezcla/relación.

También permiten que las parejas tengan un increíble sexo por teléfono cuando tienen una relación a distancia o deben estar separados uno del otro durante un tiempo.
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viernes, 19 de agosto de 2011

Gracias a todos mis clientes

Doy las gracias a todos los clientes, que me mandan mails, con su entera satisfacción. Espero seguir atendiéndolos igual y mejor. elpalaciodelsexo.com
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lunes, 28 de febrero de 2011

Pensamientos sexuales

“El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza”Marilyn Monroe (1926-1962). Actriz estadounidense.

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viernes, 11 de febrero de 2011

Fragmento de “Historia de O”, de Pauline Réage:

Fragmento de “Historia de O”, de Pauline Réage:

Una vez que hubieron subido a la habitación, desnuda O sobre la cama, Franck la observó fijamente y, antes de echarse junto a ella, le dijo:

-Perdona, O, pero tu amante también te hacía azotar, ¿verdad?
-Sí, -dijo O, y vaciló-.
-Sí, habla, -dijo Franck-.
-Mi amante no me insulta, -dijo O-.
-¿Estás segura?, -respondió el joven-. ¿Nunca te ha tratado de puta?

O sacudió la cabeza y, al mismo tiempo, supo que mentía. Sir Stephen la había tratado de puta, simplemente, al hablar de ella en el salón privado de Lapérouse, al entregarla a los dos ingleses, y durante la comida, cuando la había obligado a desnudarse para ver sus pechos cicatrizados, lastimados.

O alzó la vista y encontró los ojos de Franck fijos en ella. Eran de color azul oscuro, dulces, casi compasivos. Respondiendo a lo que él no decía, O murmuró:

-Si lo hizo, tenía razón.

Franck la besó en la boca.

-¿Tanto le amas?, -preguntó-.
-Sí, -dijo O-.

Entonces el joven no dijo nada más. La acarició tan largamente en los labios de la hendidura de la vulva que O empezó a jadear hasta perder el aliento. Después de haberse hundido en ella, el joven cambió la vulva por el ano, pronunciando en voz muy baja: “O”. Ella sintió que se cerraba en torno de aquella estaca de carne que la empalaba y la hacía arder.

Él se perdió en ella y se durmió bruscamente apretándola contra sí, las manos sobre sus senos, las rodillas ajustadas en la concavidad de sus rodillas. Hacía frío. O subió la sábana y el cobertor y se durmió también. El día declinaba cuando se despertaron. ¿Cuántos meses hacía que O no dormía en brazos de un hombre? Todos, y en especial Sir Stephen, se acostaban con ella y después se marchaban o la hacían marcharse. Y éste, que poco antes la había tratado con tanta brutalidad, ahora se sentaba en sus rodillas para pedirle amablemente, como Hamlet a Ofelia (Ofelia, -decía él-, que también empieza con O), si podía acostarse contra su pelvis. Apoyando la cabeza en la vulva de O, el joven daba vueltas a los grilletes una y otra vez, haciéndolos resonar contra la espalda de ella. Encendió la lámpara de cama para verlos mejor. Leyó en voz alta el nombre de Sir stephen inscrito en el disco y, fijándose en el látigo y la fusta entrecruzados, grabados debajo del nombre, preguntó cuál de ellos prefería emplear Sir Stephen. O no contestó.

-Responde pequeña, -dijo el joven, con ternura-.
-No sé, -dijo O-, los dos, aunque Norah empleaba la fusta.
-¿Quién es Norah?

El joven hablaba de una manera tan abandonada, tan confiada, que O tenía la impresión de que responderle era como hablar para sí misma, como hablar sola en voz alta y, por lo tanto, respondió sin pensarlo:

-Su sirvienta, -contestó-.
-Entonces hice bien al decir que te azotaran.
-Sí, -dijo O-.
-Y tú, ¿cuál prefieres?, -preguntó el joven-.

Esperó. O no le respondía.

-Lo sé, -dijo el joven-, acaríciame también con la boca O, te lo ruego.

Y se colocó justo encima de ella, que empezó a acariciarlo. Luego el joven la cogió por el talle con las dos manos para ayudarla a ponerse de pie, y le dijo:

-Bien, bien, bien...

Le besó los senos y le abrochó el corsé. O lo dejó hacer sin siquiera darle las gracias, embargada de dulzura. El joven le hablaba de Sir Stephen. Finalmente, luego de haber llamado a un criado para que se la llevara, estando O con sus ropas ya puestas, le dijo:

-Mañana haré que te traigan de nuevo O, pero te castigaré yo mismo.

Ella sonrió cuando el joven agregó:

-Te castigaré como él.

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